Ideas en Salud

En una entrevista con DrApp, el Dr Gustavo Bonzón (M.N.: 82128) reflexiona sobre la automedicación en Argentina, las causas que la alimentan y las graves consecuencias que trae para la población nacional.

Cuenta también cómo las cifras de automedicación varían dependiendo la clase social, la región y la facilidad de acceso a los medicamentos con los que cuentan las distintas poblaciones a nivel mundial.

- ¿Qué tan grave es la automedicación en Argentina?

“La automedicación en Argentina es un problema muy grave. Con decirte que origina más de 100.000 internaciones por año es suficiente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como la selección y uso de medicamentos por parte de las personas con el propósito de tratar enfermedades o síntomas que ellos mismos puedan identificar. La automedicación es irresponsable cuando se la usa en forma indiscriminada (sea en cantidad o tiempo) sin prescripción y supervisión médica“.

-¿Por qué se da?

“Desde los albores de la Humanidad siempre se ha dado. Basta con revisar los antiguos papiros egipcios o babilónicos para entenderlo. Pasando por Galeno, Hipócrates (a quien se acusa de haber quemado la Biblioteca de Alejandría para que nadie pudiera saber más que él) e incluso al mismísimo Mahatma Gandhi, que bebía su propia orina de la mañana para "purificarse". Los mismos chinos preparaban y consumían su "recetas familiares" y ancestrales. Tsung O. Cheng describe claramente en su libro "International Cardiology" cómo se ceden los costados de las rutas y caminos de China para cultivo de hierbas medicinales, que luego son vendidas en forma callejera en todas las ciudades. Es un problema secular al que no le veo solución, al menos mediata. Nosotros mismos, al tomar mate, nos estamos automedicando. El mate contiene cafeína, teofilina y teobromina, todos ellos estimulantes del sistema nervioso central. Si nos tomamos un vaso de vino, nos estamos automedicando con alcohol para tranquilizarnos. Es un tema muy complejo de resolver”.  

- ¿Qué puede hacer el médico?

El médico sólo puede aconsejar o sugerir. Luego el paciente puede hacer lo que desee. Por ejemplo, si yo prescribo Aspirina a dosis bajas a un paciente con factores de riesgo coronario y luego otro colega lo atiende, el paciente generalmente se olvida de mencionar que la toma. Para él, la Aspirina no es un medicamento. Por eso yo pregunto en forma sistemática si la toma, qué "remedios de yuyo" consume y demás. Generalmente, los pacientes añosos no recuerdan lo que toman ni a qué hora o dosis. Por eso les hago una impresión en letras grandes que puedan pegar en el baño o cocina. Los pacientes cardiológicos son muy vulnerables, están polimedicados, debe requerirse ayuda de algún familiar o amigo para que consuman la cantidad de líquido apropiada diariamente, etc. Pero por sobre todas las cosas se deben evitar errores en la medicación. Hay que considerar que para un anciano con problemas visuales es muy difícil partir un comprimido en dos o cuatro pedacitos para tomar la dosis exacta. El problema principal son los grupos de ancianos que se reúnen e intercambian las "recetas de la abuela", de las que hay cientos, con promesas de curación de diversos dolores o males "con té o mate con yuyos" que pueden llegar a tener consecuencias catastróficas para algún anciano o anciana en particular. Y el problema es que la mayoría de mis colegas no les pregunta por eso, o si lo hace desconocen sus efectos”.  



- ¿Qué debe hacer el Estado?

“El Estado, a través de sus Organismos de Control, debe hacer cumplir a rajatabla la Ley N° 26.567, pero sus controles son muy esporádicos y laxos. Entonces, es habitual ver cómo se venden medicamentos en kioscos, almacenes e incluso en sitios de Internet. Entonces nos topamos con cifras espeluznantes como las de la Cátedra de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, cuyo titular, mi amigo el Prof. Dr. Carlos Damín, nos revela que un mínimo del 13 % de los pacientes que van a diálisis o trasplante renal llegan a esa situación por el uso crónico e indiscriminado de analgésicos o anti-inflamatorios. De ese grupo de pacientes también el 3 % consume antibióticos y el 22 % tranquilizantes, todos ellos sin prescripción ni control”.

- ¿Se nota más la automedicación en alguna clase social en particular?

“Por supuesto. El 53 % de los argentinos consume medicamentos sin prescripción, pero esa cifra trepa al 70 u 80 % en las personas con nivel económico alto, inclusive con los medicamentos de venta libre”.

- ¿Hay alguna región que se automedique más?

“Sin dudas en la Ciudad de Buenos Aires y en el Conurbano Bonaerense es donde mayor automedicación existe. Y aquí se forma el "combo" explosivo de psicofármacos, alcohol y de drogas ilegales, cuyo consumo potencia la cantidad y violencia de los delitos de todo tipo. Y no sólo allí, acá en el Chaco también. Mi esposa trabaja en un Equipo Interdisciplinario de dos Juzgados Penales del Menor de Edad y la Familia. El 95 % de sus "clientes" carga al menos cuatro homicidios y de ahí para abajo. El Estado debe detener eso, el Poder Judicial solo no puede”.

- ¿La oferta de medicamentos de venta libre en lugares como los kioscos, afecta a la automedicación?

“Por supuesto que sí. En los kioscos de Resistencia usted puede comprar todo tipo de medicamentos, desde Viagra, Antidepresivos, Ansiolíticos, Analgésicos, Antiinflamatorios, Digestivos, etc. Inclusive, en el caso de las drogas ilegales, todo el barrio sabe cuál es el kiosco que vende”.

- ¿Qué gravedad tiene la automedicación en otros países?

La automedicación es un problema global y existe en todos los países. Más en los que controlan menos y menos en los que controlan más. Por ejemplo, en Estados Unidos los medicamentos OTC (Over The Counter o Por Encima del Mostrador) dificultan un poco la automedicación, pero por otro lado no hay nada más fácil que drogarse en Estados Unidos. Para no ir tan lejos, tenemos a Uruguay. ¿Qué hizo Uruguay con la Ley que regula la producción y consumo de Marihuana? No hizo otra cosa que "blanquear" una situación que llevaba décadas instalada. Y aún así tienen los mismos problemas de automedicación que nosotros. En España pasa lo mismo con las drogas, pero el tema de la automedicación está mucho mejor controlada por los sistemas informáticos de su Sistema de Salud, al igual que en Suiza. En Holanda, Suecia y Noruega la automedicación prácticamente no existe. En Rusia sí es importante, porque sus funcionarios encargados de controlar son particularmente corruptos.

En fin, a mi leal saber y entender, creo haber dado una visión personal del problema bastante escueta, pero si no lo comunicamos la gente no se entera. Creo que los medios de comunicación deben ser nuestros aliados para que la verdad salga a la luz”.

Dr. Gustavo R. Bonzón

M.N.: 82128 M.P. Chaco: 3643

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