Ideas en Salud

Las largas horas de trabajo de la mayoría de los médicos hacen casi inevitable una agenda con exceso de turnos.

 Una encuesta , realizada por AMA Insurance para evaluar el equilibrio trabajo-vida de los médicos, encontró que solo el 14% de los médicos trabajaban menos de 40 horas a la semana. El 23% trabajó 61 horas por semana o más, y el 5% trabajó más de 80 horas a la semana.

 Entonces, tal vez no sea sorprendente que el agotamiento de los médicos haya alcanzado índices jamás vistos. Un estudio internacional informó que todos los médicos, médicos en formación y estudiantes de medicina estaban en riesgo de agotamiento , y más del 50% ya estaban afectados.

 El agotamiento del médico puede tener consecuencias peligrosas tanto para su salud como para los pacientes. Una encuesta de residentes fatigados encontró que la mitad de los encuestados informaron haber estado  involucrados en un accidente automovilístico  en los últimos tres meses. Los médicos que sufren de agotamiento son más propensos a cometer errores en su labor diaria , según informa la Academia Estadounidense de Médicos de Familia (AAFP), que pueden traer problemas en la atención médica a los pacientes. El agotamiento también está vinculado a casos de depresión en médicos.

 El problema del agotamiento del médico debe ser considerado por la industria del cuidado de la salud en su conjunto. Mientras tanto, podés tomar medidas para cuidarte. Seguí leyendo para aprender sobre los síntomas de fatiga o agotamiento, y qué hacer si estás en esa situación.

¿Qué causa la fatiga del médico?

 Muchos factores contribuyen a la fatiga y el agotamiento de los médicos, pero la sobrecarga de los horarios de trabajo (acompañado por la presión social para trabajar horas tan largas), el escaso equilibrio entre el trabajo y la vida y los altos niveles de estrés laboral desempeñan un papel central.

 La dificultad de no poder brindar la mejor atención, por ejemplo, debido a la situación financiera de un paciente, también puede desgastar a los médicos, como escribió el cardiólogo Jeffrey Walden en Connecticut en un artículo de opinión de 2016 para la revista  Family Practice Management.

 A nivel individual, la fatiga y el agotamiento aparecen cuando no se tiene tiempo para descansar y recargar energías. El trabajo continuo, combinado con el estrés extremo, te deja emocional y físicamente agotado. Es fundamental frenar con la rutina cuando se empiezan a sentir los primeros síntomas de cansancio, tomarse un tiempo para descansar y cuidarse a sí mismo para reducir el riesgo de agotamiento.

¿Cuáles son los signos de fatiga del médico?

 Cuando el agotamiento llega a lo mental, los signos pueden ser tanto físicoscomo psicológicos: podés sentirte agotado hasta el punto en que tu carga de trabajo no se sienta sostenible. Es posible que empieces a sentirte disociado emocionalmente o distante de tu trabajo. Puede que te sientas sin rumbo, como si no tuvieras un sentido, o, incluso, preguntarte por qué te convertiste en médico en primer lugar.

 Las consecuencias de la fatiga pueden llegar también al plano personal. El agotamiento del médico puede cambiar su perspectiva de la vida, pasar de ser una persona positiva a una negativa, que no ve nada posible. Más horas dedicadas a la práctica por lo general significa menos tiempo dedicado a la familia y amigos, quienes pueden llegar a reprochar la falta de tiempo juntos.

¿Cómo puede evitar la fatiga el médico?

 El primer paso para combatir la fatiga y el agotamiento es aceptar tus limitaciones. Nadie puede trabajar sin descanso día y noche. Desarrollar la autoconciencia de lo que podés y no podés hacer puede ayudarte a cuidartey prevenir . Establecer límites de trabajo y apegarse a ellos lo mejor que puedas te va a ayudar a estar más descansado y mejorar tu vida familiar y personal.

 El apoyo de las personas que te rodean puede ayudarte a abordar o evitar el agotamiento también. Pasar tiempo con tus seres queridos puede recargar tus baterías emocionales, y un sólido personal de trabajo puede brindarte el apoyo que necesitas en tu trabajo diario para que puedas concentrarte en lo que es más importante y gratificante de tu trabajo.

 Pensar en lo que te hizo ingresar a la medicina y ajustar tus horas para que hacer lo que te gusta ayuda a disminuir los niveles de estrés que se pueden generar a diario. Delegar tareas tanto en el consultorio como en lo personal, es fundamental para no llevar una carga más pesada que la que se puede soportar. Buscar ayuda, siempre, es la clave.